Soledad para encontrarse

En el bullicio del día a día, muchas veces frenético, demandante e interminable, la presencia del reloj ocupa un lugar central. Las jornadas están cronometradas por una serie de actividades encadenadas que habitualmente dejan escaso margen, por no decir a veces nulo margen, para reflexionar sobre el rumbo que van tomando nuestras vidas.

Náufrago (Cast Away por su nombre en inglés) es una película del año 2000 que protagonizó Tom Hanks y dirigió Robert Zemeckis. Trata sobre la aventura vital de Chuck Noland, un ingeniero en sistemas de la empresa FedEx, que queda varado en soledad en una isla en el océano Pacífico tras un accidente aeronáutico.

La historia del personaje que interpreta Hanks podríamos decir que es la historia de un sujeto, de una persona, que pasa por un proceso psicoterapéutico. Hay un antes, un durante y un después en la existencia de un individuo, que ve como su cotidianeidad, con sus luces y sus sombras, se conmueve tras un evento inesperado o una suma de pequeños acontecimientos, tiene que aprender a lidiar con su nueva vida y finalmente salir renovado tras ese período de alumbramiento en soledad.

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La película se desarrolla en tres actos: el antes, el durante y el después de la isla. Vayamos al primero. Allí Noland es presentado como un sujeto de nuestro tiempo: hiperactivo, imparable, yendo de un lado a otro, dominado por las exigencias laborales de la empresa para la cual trabaja. En la compañía FedEx los paquetes, las encomiendas, se entregan a tiempo, bajo el paraguas de la lógica y la exactitud. Todo está calculado, con cada cosa sucediendo en el momento justo. El reloj, el minuto a minuto, es el símbolo de este funcionamiento, de un Noland alienado, workaholic, omnipotente y por supuesto lejos de sí mismo. Noland es un sujeto, como Batman y el personaje de Darín en El secreto de sus ojos, muerto en vida (zombie) y al servicio del ideal de la empresa para la cual trabaja.

Noland tiene reloj pero no tiene brújula que le oriente sobre qué quiere hacer con su vida. Pateará la pelota para adelante, procastinará (para cuando regrese del viaje que finalmente lo depositará en la isla) la apertura de la caja con el anillo de compromiso que le entrega a su novia Kelly (Helen Hunt), antes de subirse al avión que terminará accidentándose.

Urgente no es igual a importante. Noland, en el tiempo previo a su accidente, no accede a preguntarse sobre cómo conciliar, si ello fuera posible, su vida de un lado a otro del planeta con la posibilidad de casarse y asentarse junto a su novia. El reloj y el just in time dominan su vida. Un reloj, pero no un reloj cualquiera, sino uno con su foto, será lo que Kelly le entregará a Noland antes que éste se tome el avión del accidente.fedex.jpg

Noland durante su estadía en la isla estará acompañado por dos objetos significativos: uno, el reloj con la foto de Kelly y otro un paquete con el logo de unas alas (misterio y esperanza) que será el único que no abra en los cuatro años que permanecerá en solitario.

Estamos en el segundo acto y allí cobra especial relevancia otro objeto: la pelota a la que Noland llamará por su nombre, Wilson. Durante su estadía en la isla Noland tendrá que aprender y desenvolverse para acceder a lo básico: agua, techo y comida. Creo yo que esos básicos aluden al cableado inicial de cualquier sujeto, que ocurre durante la infancia. Noland en la isla es un sujeto en estado de reflexión, en contacto con lo primitivo, riéndose y quejándose como un niño, festejando los hechos más básicos y simples e ¿importantes?…

La infancia, los primeros años, no es ese tiempo al que ir en procura de encontrar la verdad del pasado. No, la relevancia de acceder y contactar con ese tiempo tiene que ver con acceder al pasado de nuestras verdades, de nuestra verdades actuales.

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En la película, Noland se dejará acompañar y elegirá a Wilson como depositario de sus diálogos interiores. En Wilson, como en un terapeuta, Noland depositará tanto sus angustias como enojos y alegrías. Wilson, al igual que un terapeuta, es más que un objeto o una persona (respectivamente). Wilson es una función que le permite a Noland mantenerse cuerdo y no enloquecer.

El segundo acto de la película será la contracara del primero. Si en su vida anterior al accidente creía que podía controlar todo y llegar siempre a tiempo, durante su vida como náufrago tendrá que vérselas con el tiempo sin tiempo, con el tener que vivir materialmente con lo mínimo y fundamentalmente con el hecho de incluso no poder controlar ni su propia muerte, habida cuenta lo fallido que hubiera resultado suicidarse.

“La lógica me decía que no volvería a ver este lugar de nuevo y eso es lo que hice, sobreviví, seguí respirando. Y un día esa lógica resulto estar equivocada porque la marea trajo una vela con que navegar. Y aquí estoy, de vuelta, en Memphis, hablando contigo, tengo hielo en mi vaso… Y he vuelto a perderla otra vez, estoy muy triste por no tener a Kelly pero me alegro de que estuviera conmigo en aquella isla. Y ahora se lo que debo hacer, seguir respirando, porque mañana volverá a amanecer y quien sabe que traerá la marea”. – Chuck Noland (Tom Hanks)

El epílogo del film tiene a un Noland logrando salir de la isla en una balsa que logra armar con lo que la marea le trajo, si mal no recuerdo los restos de un plástico que utilizará como velas para su improvisada balsa. Esta tercera parte de la película ubica a Noland frente a una nueva encrucijada: encontrará a la que era su novia casada y con un hijo, quien rehizo su vida tras considerar muerto a quien fuera su novio.

 

Misterio y esperanza traía consigo el paquete que nunca abrió en la isla y Noland fue a entregar a su destinatari@. Bettina, la artesana de las alas, está divorciada/separada y donde antes decía Dick, en el portal de su rancho, ahora no hay nada.

La responsabilidad de Noland ya no está en el reloj sino en la brújula interior (como el cruce de caminos que oficia de puntos cardinales) que conquistó tras años de soledad, de aceptar que a seguro, siempre y certeza se los llevaron presos. Noland aceptó que disfrutar, vivir y dejarse sorprender aguarda muchas veces, como en la imagen de la última escena de la película, en el camino no asfaltado, en el camino del misterio.crossroads.jpg

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