Facilitación

¿Qué hace un facilitador?

Los facilitadores, desde un posición imparcial, ayudan a los grupos a ser más eficaces. Dejan de lado sus opiniones personales y guían y apoyan al grupo en la toma de sus propias decisiones. Los facilitadores actúan como guías del proceso, creando un equilibrio entre las participaciones individuales y la producción de resultados significativos.

Un facilitador planifica los encuentros con los grupos que trabaja, interiorizándose de su historia, su presente y sus proyectos. En la labor que desarrolla, crea y mantiene un ambiente de participación, guiando al grupo hacia resultados tanto adecuados como útiles.

Un buen facilitador también crea relaciones de colaboración con sus clientes, construye y mantiene sus conocimientos profesionales, así como constituye un ejemplo de actitud positiva y profesional. Un facilitador se preocupa constantemente de investigar, desarrollar y perfeccionar sus habilidades, conocimientos y comportamientos, en aras de facilitar procesos con la mayor excelencia posible.

¿Cuándo utilizar un facilitador?

Algunas de las situaciones en los que el uso de la facilitación profesional producirá mejores resultados son éstas:

  • Es necesario tomar decisiones importantes.
  • El grupo es grande, diverso y/o en conflicto.
  • Los temas en discusión son complejos y no hay una “respuesta correcta y clara”.
  • La implementación exitosa de un plan requiere el consentimiento informado y el apoyo activo de los actores clave.
  • Hay una necesidad de optimizar el uso del tiempo y la energía del grupo.

A menudo, las siguientes situaciones son casos en los que la facilitación profesional será de gran valor:

  • Planificación estratégica.
  • Revisión y evaluación de proyectos internos.
  • La transformación de conflictos.
  • Las consultas con socios o públicos diversos.
  • La colaboración transdisciplinaria.
  • En Foros, conferencias o simposios.
  • En reuniones de juntas directivas.
  • En reuniones de personal activo y/o en proceso de jubilación.
  • En reuniones de gobierno o de la comunidad local.

El valor de trabajar con un Facilitador

Algunos de los principales beneficios de una facilitación profesional son:

El uso eficiente de tiempo y dinero

  • Unir a las personas, ya sea cara a cara o para una reunión virtual, tiene un costo real. La pérdida de tiempo en reuniones improductivas socava la moral y evita que los participantes cumplan con sus otras responsabilidades. Un facilitador profesional puede ayudar al grupo a lograr más en menos tiempo, lo que elimina la necesidad de múltiples reuniones, al tiempo de generar el impulso hacia adelante sobre las cuestiones objeto de debate.

La plena participación

  • Un buen facilitador anima a la participación de todos, mientras gestiona la tendencia de algunos miembros del grupo por dominar la conversación. Como facilitador creamos las condiciones para que emerja la contribución de los que tradicionalmente dicen muy poco o de aquellos que por sus puntos de vista divergen de las del jefe o la mayoría. La plena participación, combinada con la escucha respetuosa, le da al grupo una comprensión más completa de los puntos de vista y una mejor oportunidad de llegar a una decisión sostenible.

Registro de los resultados

  • Las discusiones dinámicas pueden producir una gran cantidad de información e ideas. Sin tomar partido, el facilitador puede resumir las diversos exposiciones de manera que se respeten las diferentes voces, así como ayudar al grupo a identificar las áreas de consenso y los temas que aún están sin resolver.

La co-creación de los resultados

  • Después de la obtención de todos los puntos de vista y opiniones “fuertes”, el facilitador anima al grupo para generar soluciones creativas, no consideradas previamente, que puedan resolver las diferencias aparentes. El grupo es entonces capaz de establecer acuerdos que todos los miembros puedan apoyar y seguir adelante con un sentido de propiedad compartida.
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… el FACILITADOR es como una partera que asiste durante el proceso de creación…

Tree Bressen, en su libro The Facilitation Premier, afirma que el facilitador es como una partera, quien asiste durante el proceso de creación, pero que no es el productor del resultado. El facilitador ha de actuar con integridad, promoviendo en todo momento la circulación de la palabra y siendo su rol capital guiar el proceso conversacional.

Los facilitadores, según el código de ética de la Asociación Internacional de Facilitadores:

  • Estamos al servicio de nuestros clientes, utilizando nuestras competencias de facilitación de grupo para agregar valor a su trabajo.
  • Reconocemos abiertamente cualquier posible conflicto de intereses.
  • Respetamos la cultura, los derechos y la autonomía del grupo.
  • Utilizamos procesos, métodos y herramientas de manera responsable.
  • Nos esforzamos para generar un ambiente de respeto y seguridad donde todos los participantes confían en que pueden hablar libremente y donde se honran los límites individuales. Utilizamos nuestras habilidades, conocimientos, herramientas, y la sabiduría para provocar y honrar las perspectivas de todos.
  • Practicamos la administración del proceso y la imparcialidad hacia el contenido.

Intuición, arte, habilidad y ciencia: todo eso involucra a un facilitador, quien, como en toda disciplina, puede ir mejorando por vía de la práctica.