Trabajar con personas, equipos e instituciones implica muchas veces hacer lugar antes de apresurarse a resolver.
Mi manera de trabajar se fue construyendo en contextos diferentes —clínicos, grupales, educativos, sociales y organizacionales—, pero hoy reconozco un mismo hilo que los atraviesa:
Alojar · Comprender · Orientar · Acompañar
ALOJAR
Hacer lugar a lo que está ocurriendo antes de precipitar una explicación o una respuesta. Alojar supone escuchar lo que puede decirse, pero también atender a lo que cuesta nombrar, lo que se evita, lo que genera tensión o aquello que todavía no encuentra una forma clara.
COMPRENDER
Una situación rara vez ocurre en un solo nivel. Comprender implica mirar a las personas, los vínculos, los roles, los equipos, las instituciones y el contexto; distinguir qué está en juego y dónde necesita situarse el trabajo.
ORIENTAR
Hay momentos en los que no hace falta una respuesta inmediata, sino mejores coordenadas. Orientar no significa decidir por otros. Significa ayudar a construir claridad, criterios y dirección para reconocer alternativas y decidir qué necesita hacerse a continuación.
ACOMPAÑAR
Los procesos necesitan tiempo, continuidad y sostén. Acompañar supone estar suficientemente presente para que personas, equipos o instituciones puedan desarrollar recursos propios, apropiarse de lo que van construyendo y sostener los movimientos que necesitan realizar.
DISTINTOS CONTEXTOS, UN MISMO HILO
Según la situación, esta manera de trabajar puede tomar formas diferentes: psicoterapia, trabajo con equipos, acompañamiento de referentes, facilitación, formación, articulación institucional o diseño de intervenciones.
Cambia el contexto y cambia el dispositivo. La posición de trabajo conserva un mismo hilo.
¿QUÉ BUSCO AYUDAR A QUE OCURRA?
Más claridad para comprender. Leer mejor una situación y distinguir qué necesita atención.
Mejores condiciones para conversar. Hacer posible que aquello que necesita ser trabajado pueda ponerse en palabras.
Mayor orientación para decidir. Construir criterios y referencias cuando hay incertidumbre o distintas posibilidades.
Más capacidad para sostener y avanzar. Fortalecer recursos que permitan continuar el proceso más allá de una intervención puntual.
Alojar lo que ocurre. Comprender lo que está en juego. Orientar lo que sigue. Acompañar el proceso.
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