Globos para recordar y transformar

Así como Toy Story y sus secuelas resaltaban el valor de la amistad, Buscando a Nemo las dificultades por las que pasan los padres en su tarea de criar y cuidar a sus hijos y Los Increíbles ponían sobre la mesa temas más complejos como la rutina laboral y las frustraciones que llegan con el paso de los años, Up nos habla de los sueños, de los proyectos, de la inocencia, de la vida compartida y de la vitalidad y entusiasmo de aquellos que llamamos ancianos.

La línea vital, desde la niñez, adolescencia, inicios de la vida adulta, la mediana edad y luego la vejez, podemos concebirla como una sucesión de innumerables cambios y pérdidas, que requieren de esfuerzo psíquico para su elaboración y la disponibilidad de recursos para llevarla a cabo.

El duelo por la pérdida de roles, el fallecimiento de personas queridas, el adiós a etapas vitales, la pérdida de ideales, así como de aquello que pudo haber sido y no fue, enfrentan al sujeto al trabajo de duelar.

Carl Fredricksen es un anciano que pisa los 80 años, viudo y solitario, que tras fallecer su esposa Ellie vive en una casa que viene quedando aislada por los edificios en construcción a su alrededor. A pesar que le ofrecen mucho dinero para que se marche, Carl no quiere dejar la casa e instalarse en una residencial de ancianos. Un infortunio provoca que le echen de su hogar y no contento con ello se elevará y comenzará un viaje hacia América del Sur junto a un niño de ocho años llamado Russell.

la casa que se eleva
¿Cuándo y cómo saldrás de lo gris? ¿Qué tenes en tu casa/cabeza? ¿Cuáles son tus globos/recuerdos/sueños/proyectos?

Up es una película de animación de Disney-Pixar del año 2009, que inauguró la edición número 62 del Festival de Cannes, hecho insólito por ser la primera vez que a una película de animación se le encargaba la apertura. El film fue codirigido por Pete Docter (director de Monsters y autor de las historias de Toy Story, Toy Story 2 y Wall·E) y Bob Peterson, guionista de Buscando a Nemo.

Fallecida su esposa, Carl queda sólo en esa casa, antaño llena de vida y hoy convertida en un lugar algo lúgubre. Detenidos en el tiempo, Carl (y su casa) se transformaron en gruñones y grises, hasta que a su vida llega Russell y el proceso de duelo se comienza a descongelar.

La película trata sobre el proceso de transformación que ocurre durante la aventura en que se embarcan los personajes principales: un depresivo Carl, un solitario Russell y un frustrado Charles Muntz, el científico explorador, devenido en villano, que Carl y Ellie idolatraron siendo niños y que ahora se debate en la búsqueda de una exótica ave en tierras sudamericanas. Los personajes, al igual que sucede con un paciente en un tratamiento psicoterapéutico, saldrán transformados en el proceso que va desde que la casa se eleva gracias a los globos hasta que la misma descansa en su destino final en Sudamérica.

Una vida compartida, con su diversidad de sabores, con sus altos y bajos, caracterizó a la relación de Carl y Ellie. Crecieron juntos y pasaron por todas las etapas hasta que ella muere. En el tintero les quedó ese soñado viaje de aventuras por Cataratas del Paraíso.

El duelo es un proceso natural y no una enfermedad de la que curarse o la que tratar con pastillas. Russell acompañará a Carl durante la aventura, sin otra pretensión que estar juntos y compartir el camino. Combatir el sufrimiento, negando y no aceptando lo que ya no está o ya no es, puede patologizar el trabajo de duelo, congelándolo.

casa atada up.jpg

Carl y Russell se elevan sobre un entorno gris y agobiante, uno por quedar viudo y el otro por estar sin padre-guía, gracias a los recuerdos y sueños convertidos en globos. Carl cargará a su casa-esposa y no la soltará sino progresivamente, primero deshaciéndose de muchos muebles para rescatar a Russell y finalmente dejándola al pie de las cataratas que con Ellie soñaban conocer. Carl deja a su casa y a su esposa donde todo comenzó: en Cataratas del Paraíso.

ellie-en-las-cataratas.jpg

Aquel que tiene que duelar se encuentra con la tarea de recoger los lazos (invisibles y poderosos) que le unían a alguien o algo. Ese proceso demanda tiempo y no se cura con pastillas ni con arengas motivacionales. Como proceso natural y singular (todas las personas somos diferentes) requiere de la presencia, aceptación, escucha y empatía de quienes rodean a aquel que está sufriendo. Negar la angustia y el sufrimiento con argumentos y palabras huecas es como tapar una herida infectada en el cuerpo. Lo que no se deja salir y en consecuencia elaborar puede terminar provocando daños irreversibles.

Carl y Russell se transformaron. Para ellos la vida volvió a cobrar color aunque nada volviera a ser igual. Globos llenos de recuerdos, sueños y proyectos poblaron la aventura de los personajes, quienes renacieron tras el tiempo juntos. Algo similar ocurre en la psicoterapia, cuando quien sufre puede hacer algo con aquello que le duele. Abre su casa para que afloren los recuerdos, el sufrimiento, así como los anhelos y los deseos. Así, haciéndole frente a aquello que duele, para aceptarlo e integrarlo, el Carl que en cada uno habita podrá dar gracias por la aventura vivida y disfrutar de la que está por venir.

3 comentarios sobre “Globos para recordar y transformar

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