Nueva mentalidad para un nuevo tiempo

La velocidad con que se están produciendo los cambios en las distintas esferas de la vida muchas veces es mayor a nuestras capacidades de respuesta. En un mundo que a menudo es descrito como volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA), hay cambios importantes que exigen una nueva mentalidad por parte de quien tiene que gobernar algo, sea esto una familia, una organización o una empresa, incuso podríamos decir uno mismo.

A nivel empresarial ya nadie tiene comprado el cielo. En los últimos años hemos asistido al declive de empresas como Kodak y Nokia, entre muchas otras. La vida útil promedio de una empresa S&P 500 ha bajado de 67 años en 1937 a 18 años en 2011. En el ámbito laboral, las nuevas generaciones aportan diferentes valores, expectativas y mentalidades, al tiempo que el aumento de la automatización está dando como resultado una fuerte disrupción: desde comprar cosas hasta realizar trámites en línea todo está tendiendo a automatizarse. Los agentes intermediarios y toda la cadena de suministro relacionados con estos servicios, de acá a un lustro o una década, probablemente sean sustituidos por inteligencia artificial.

Con una fuerza laboral hiperconectada, las culturas organizacionales tienden a abandonar las estructuras de silos para volverse más transparentes y horizontales. En este mundo, tener un propósito convincente comienza a ser un prerrequisito obligatorio para lograr prosperar. Las estructuras jerárquicas tradicionales se están desvaneciendo paulatinamente para dar paso a redes y comunidades de personas decididas que trabajan juntas para lograr un propósito compartido.

El impacto acumulativo de todas estas tendencias, que están dando forma al mundo que viene, exige una nueva mentalidad así como nuevas competencias para que los líderes y referentes en cualquier organización puedan mantenerse relevantes y lograr marcar una diferencia positiva en las personas y, en consecuencia, en los negocios. Si usted es un líder en cualquier nivel de una organización o aspira a serlo, estas son algunas de las competencias y habilidades críticas que necesita(mos) para prosperar en un mundo VUCA.

Desarrolle una mentalidad adaptativa

Para navegar con éxito en este inquieto mundo en el que estamos, los líderes deberán sentirse cómodos con situaciones poco claras y aprender a transitar por caminos inexplorados. Esto significa que los líderes se encontrarán con situaciones nuevas con mayor frecuencia y necesitarán desarrollar equipos abiertos al aprendizaje y a la construcción de soluciones para los problemas que se presenten. En ese sentido, provocar los cambios constituye una opción si lo que se quiere es no estar continuamente reaccionando.

Tenga una visión

La visión es una fuerza poderosa, un ancla crítica que impulsa las decisiones, acciones y los juicios. Con generaciones de colaboradores más jóvenes, que han crecido en este inquieto mundo, tener una visión convincente para el futuro constituye un factor cohesionador para involucrar y retener a los miembros de los equipos. De hecho, una visión convincente es un requisito previo importante para que cualquier organización se mantenga próspera. Los líderes que destacarán en el futuro son aquellos que tengan una visión clara de dónde quieren que estén sus organizaciones y equipos en el mediano y largo plazo.

Abrace la mentalidad de abundancia

La mentalidad de abundancia ve posibilidades donde una mentalidad de pobreza sólo ve obstáculos. La capacidad de un líder para detectar los espacios en blanco, los problemas únicos y las intersecciones interdisciplinarias es tan crítica en el nuevo mundo como la capacidad de “hacer algo al respecto”. En el mundo VUCA, los líderes tienen que otear el horizonte permanentemente y desarrollar una mentalidad basada en escenarios posibles, todo ello sin perder de vista la realidad actual. Cuando hacen esto los líderes desarrollan una capacidad única para ver más allá de las contradicciones del presente, una capacidad, como los búhos, de ver donde otros no pueden.

Teja ecosistemas para la participación humana

Uno de los mayores desafíos en la actualidad y en el tiempo que viene es crear entornos que aprovechen la motivación intrínseca de las personas. Los estudios de consultoras internacionales informan que las áreas soft (como la cultura, el compromiso, el liderazgo y el desarrollo) se han convertido en prioridades en las agendas de aquellos que gobiernan. Se crea un ecosistema en el que reina el compromiso cuando los líderes comprenden los impulsores básicos del compromiso humano: la necesidad de confiar, tener una esperanza, un sentido de valía así como la necesidad de sentirse competente. En un momento en que la mayoría de las “iniciativas de participación” tienen como objetivo proporcionar motivación externa, las organizaciones necesitan líderes que puedan generar confianza a través de la integridad y los resultados, que puedan orientar y capacitar a otros, que puedan aclarar el significado del trabajo que realizan las personas y generar una influencia positiva.

Anticípese y provoque los cambios

Cuando los cambios a nuestro alrededor son constantes y rápidos, los líderes tienen que usar su capacidad de previsión estratégica para “crear cambios” antes de que un cambio externo los obligue a reaccionar. Cuando los líderes se montan en la ola de cambios, tienen que involucrar a las personas en el proceso, priorizando lo que es importante y ejecutando cambios en iteraciones pequeñas. Los líderes que provocan los cambios mantienen el equilibrio entre las necesidades del contexto, de las personas y las propias necesidades.

Autoconciencia

En la actividad que un líder o referente desarrolla, el éxito acontece cuando la visión y valores personales se alinean con la visión y los valores de la organización. Cuando son conscientes de sus preferencias, formas de trabajo y posibles puntos ciegos se produce el mayor aporte de los líderes, generando consigo una diferencia significativa para el equipo, la organización y, por lo tanto, el negocio.

Sé un aprendiz ágil

El contexto que cambia rápidamente obliga a los líderes a aprender constantemente en un modo autodirigido. Los líderes deben ser constantemente curiosos y tener una “mente de principiante” que también esté dispuesta a renunciar a enfoques familiares. Los líderes necesitan desaprender permanentemente, comprender el modo en que piensan (metacognición) y desarrollar una conciencia del panorama general. Cuando se enfrentan a situaciones desconocidas, los líderes deben aprender de esas experiencias de manera inmersiva.

Establezca redes y colabore

Para dar sentido a las tendencias, prácticas y expectativas cambiantes, los líderes en el mundo actual necesitan generar, estrechar y desarrollar redes de colaboración tanto dentro como fuera de la organización. Una mentalidad social permite a los líderes crear, comprometerse y fomentar redes con propósito a través del cara a cara como a través de las redes sociales.

Centrarse sin descanso en aquel a quien se sirve (el cliente)

Poner la cliente en el centro del radar es y seguirá siendo el corazón de un liderazgo efectivo. Acompañar a los clientes a navegar en el mar de cambios en que nos encontramos es tan crítico para los líderes como lo es dirigir sus propias organizaciones de manera efectiva. Los líderes centrados en el cliente realmente “escuchan” sus voces, se involucran profundamente con ellos y en consecuencia construyen relaciones a largo plazo.

Desarrollar personas

El liderazgo en el nuevo mundo va mucho más allá de etiquetas y títulos. Lo relevante hoy tiene que ver con ser un servidor eficaz a las necesidades de los actores que aparecen en el ecosistema de la organización, siendo las más importantes las personas que hacen que las cosas funcionen. Los líderes, en este mundo, tienen que modelar los comportamientos que anhelan, además de ayudar a las personas a desarrollar sus actitudes y habilidades. Y lo más importante: liderar lo más posible a través de su influencia y cada vez menos a través de su autoridad. La tarea principal de un líder (si no una obligación) es construir más líderes. 

Diseñe el futuro

Los líderes son diseñadores de los sistemas que habilitan la convivencia y prosperidad en el futuro. Lo hacen construyendo infraestructuras emocionales y organizativas, así como también métodos y procesos. Si las organizaciones son redes de personas con un propósito, los líderes necesitan uno que sea convincente para que pueda ser compartido por las personas de la organización.

Comunique y aclare constantemente

Cuando trabajan con una fuerza laboral generacional y en algunas oportunidades culturalmente diversa, los líderes necesitarán la capacidad de comunicarse efectivamente. Al igual que un puntero de ubicación en el mapa de un GPS, los líderes deben aclarar constantemente la situación actual con respecto a las cambiantes demandas externas. Igualmente importante para los líderes es reiterar y reforzar la visión, los valores y las estrategias. Finalmente, los líderes deben ayudar a otros a aclarar el significado de su trabajo. Comunicación y claridad son las monedas de un liderazgo que quiera preciarse de ser efectivo.

En síntesis, el sello que distingue al mundo en que estamos viviendo es la incertidumbre, la volatilidad y la aceleración. En este entorno, los líderes y referentes con mayúsculas serán aquellos que logren cambiar, primero que nada, sus mentalidades, valores y actitudes para luego influenciar y desarrollar a sus equipos y organizaciones.

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