Mucho afuera y nada adentro

De lo que he leído estos últimos días me han gustado dos entrevistas y un artículo. Por un lado el reportaje en Infobae al filósofo Darío Sztajnszrajber, otro a Roxana Morduchowicz sobre la tecnología y sus usos en La Nación y finalmente un artículo que apareció el domingo 19 en El País sobre la felicidad conyugal.

“Vivimos en un tiempo que se escurre por las manos, un tiempo líquido en que nada es para persistir. No hay nada tan intenso que consiga permanecer y convertirse verdaderamente necesario. Todo es transitorio. Tiempo en que las relaciones comienzan o terminan sin contacto alguno. Analizamos al otro por sus fotos y frases de efecto. No existe el intercambio vivido. Experimentamos al mismo tiempo un aislamiento protector vivenciando una absoluta exposición. Tiempos en que se vive en secreta angustia, el cuerpo se inquieta y el alma sofoca. Hay vértigo impregnando las relaciones, todo es vacilante, todo puede ser deleteado: el amor y los amigos” – Zygmunt Bauman

Recientemente, luego de un trámite cerca de un local de comida rápida, en familia marchamos en procura de la cajita feliz y el pelotero. Aún cuando es una actividad casi semestral o anual, no me cierra mucho la idea de terminar sentado viendo como los nenes pasan el rato allí. Una golondrina no hace verano, de modo que no da para tanto el asunto. De todas formas, el punto al que iba es el referido a las opciones y el elegir: pedís una hamburguesa y  te preguntan si la querés con queso, condimentos y otros etcéteras; también sucede lo mismo con las papas y el refresco que elijas. Pero si yo solo quería una hamburguesa, por qué tantas preguntas… eso es lo que termino pensando cada vez que voy.

Tan cerca y tan lejos. Opciones por doquier en todos los ámbitos, pocas limitaciones del entorno, un bombardeo de que todo es posible, lemas y frases del estilo trabaje y entrene duro que alcanzará los resultados. Gurúes, guías y mentores también son opciones al servicio de un individuo que ambiciona el éxito a veces sin conocer el precio a pagar por recorrer un camino individual.

Sé tu mismo. Allí el llamado, la nueva batiseñal, que invita a desplegar lo que sos, lo que somos, a mostrarnos y a estar en la web aún con las banalidades y trivialidades más grandes. La intimidad hecha espectáculo. Si no estás en la red no existís, ¿no existimos? En simultáneo con esto aumentan las consultas por cansancio y sentimientos de hastío, derivados de un tiempo que nos propone ser felices, exitosos, flacos y musculosos, flacas y esbeltas. Winners siempre, losers nunca.

Vivimos un tiempo en que tenemos abundancia de opciones, como cuando estamos ante google, al tiempo que se registra un aumento de ansiedades y angustias. En este contexto también surgen propuestas para mejorar la administración y gestión del tiempo, cómo ser hábiles para sacarle el jugo y aprovechar mejor nuestros días. Y sin embargo la angustia no cesa cuando lo que prima en cada cual es el imperativo, esa orden circulante, que nos propone que seamos felices y vivamos en el paraíso muerto, y a la vez dinámico, de la alegría consumista.

Comprar y después / sexo y después. ¿Qué viene luego? Allí la pregunta del millón. ¿Ir por el siguiente objeto, cada uno para su casa? Porque cada uno vive solo, como las parejas entrevistadas en el artículo de El País, no sea cosa que no nos animemos a gestionar los conflictos de la convivencia. Tinder y apps similares nos señalan el camino: el sexo no es el problema, el sexo ya no es tabú; el asunto crucial hoy en las relaciones es qué pasa luego del sexo.

Conflicto y angustia, en el tiempo que vivimos, se han convertido en palabras obscenas. No riman con disfrute, alegría y usted lo puede lograr. El tabú hoy se llama morir, eso que acontece cada vez que elegimos algo y dejamos/matamos lo que no elegimos. Abundan los objetos, las experiencias, el instante, un presente continuo, como las perlas de un collar que se ha quedado sin el hilo que las une.

El desafío actual está pasando por afrontar la pobreza amorosa y erótica (¿tendrá algo que ver con que ya no pasen lentas en los bailes?), en un contexto de abundancia de ofertas de todo tipo, básicamente para alcanzar los ideales de la época: felicidad, plenitud y belleza. La apuesta, si pudiera resumirla en una frase, sería algo así: si te angustias y no soportas los conflictos, en lugar de buscar afuera la solución, nada, bucea dentro tuyo.

2 comentarios sobre “Mucho afuera y nada adentro

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