En mayo de 2017 la justicia italiana confirmó la sentencia de 2015 contra Francesco Schettino y lo sentenció a 16 años y un mes de prisión por el homicidio involuntario, naufragio y abandono del crucero Costa Concordia. Schettino era el capitán del barco de 114.500 toneladas, 290 metros de longitud y 1.500 camarotes, en el que viajaban 4.229 personas el 13 de enero de 2012. Ese día la nave se desvió de su ruta para que sus pasajeros pudieran avistar la isla de Giglio, y a su vez los vecinos de esta isla pudieran admirar desde tierra al impresionante barco. Las cosas no salieron como se planificaron, puesto que a las 21:45 la nave chocó contra una piedra que abrió un boquete de 70 metros de longitud en su casco, provocando que éste comenzara a hundirse lentamente. A apenas 150 metros de la costa las consecuencias fueron trágicas: 32 personas murieron y 64 más resultaron heridas.
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Se agua mi amigo
Poca duda cabe hoy respecto a que nos encontramos en un cambio de época más que en una época de cambios. A esta era de transformaciones en que nos encontramos le hemos llamado transición de la calesita al rock & samba. Básicamente porque nuestro tiempo ya poco se parece a la primera y se asemeja cada vez más al segundo. O en otros términos, está quedando atrás un mundo estable y predecible y se está instalando otro cada vez más incierto, inestable e impredecible.
Es en contra y no a favor de él
En las últimas décadas asistimos a profundas transformaciones en los modelos políticos, económicos y culturales, dinamizados por una globalización tecnológica que ha acortado las distancias y provocado enormes cambios en el modo en que nos comunicamos. El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky nos dice que vivimos en la «era del vacío», donde se presentan nuevas organizaciones caracterizadas por el narcisismo, la caída de ideales, así como nuevas modalidades en el ejercicio de la violencia. Los protagonistas de este tiempo son lo efímero y el individualismo.
Mónaco, 1950
Para nosotros, los uruguayos, 1950 fue un año clave: la selección nacional de fútbol obtiene por segunda vez el campeonato mundial en Brasil. Si ganar el primer campeonato en 1930 en nuestro país fue glorioso, esta segunda copa en el Maracaná se convirtió en algo mítico. En materia deportiva, sin embargo, 1950 también es recordado por la victoria en el circuito de Mónaco del corredor argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio.


