Sálvese quien pueda

En mayo de 2017 la justicia italiana confirmó la sentencia de 2015 contra Francesco Schettino y lo sentenció a 16 años y un mes de prisión por el homicidio involuntario, naufragio y abandono del crucero Costa Concordia. Schettino era el capitán del barco de 114.500 toneladas, 290 metros de longitud y 1.500 camarotes, en el que viajaban 4.229 personas el 13 de enero de 2012. Ese día la nave se desvió de su ruta para que sus pasajeros pudieran avistar la isla de Giglio, y a su vez los vecinos de esta isla pudieran admirar desde tierra al impresionante barco. Las cosas no salieron como se planificaron, puesto que a las 21:45 la nave chocó contra una piedra que abrió un boquete de 70 metros de longitud en su casco, provocando que éste comenzara a hundirse lentamente. A apenas 150 metros de la costa las consecuencias fueron trágicas: 32 personas murieron y 64 más resultaron heridas.

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