Poca duda cabe hoy respecto a que nos encontramos en un cambio de época más que en una época de cambios. A esta era de transformaciones en que nos encontramos le hemos llamado transición de la calesita al rock & samba. Básicamente porque nuestro tiempo ya poco se parece a la primera y se asemeja cada vez más al segundo. O en otros términos, está quedando atrás un mundo estable y predecible y se está instalando otro cada vez más incierto, inestable e impredecible.
Autor: Psic. Agustín Menéndez
Es en contra y no a favor de él
En las últimas décadas asistimos a profundas transformaciones en los modelos políticos, económicos y culturales, dinamizados por una globalización tecnológica que ha acortado las distancias y provocado enormes cambios en el modo en que nos comunicamos. El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky nos dice que vivimos en la «era del vacío», donde se presentan nuevas organizaciones caracterizadas por el narcisismo, la caída de ideales, así como nuevas modalidades en el ejercicio de la violencia. Los protagonistas de este tiempo son lo efímero y el individualismo.
Mónaco, 1950
Para nosotros, los uruguayos, 1950 fue un año clave: la selección nacional de fútbol obtiene por segunda vez el campeonato mundial en Brasil. Si ganar el primer campeonato en 1930 en nuestro país fue glorioso, esta segunda copa en el Maracaná se convirtió en algo mítico. En materia deportiva, sin embargo, 1950 también es recordado por la victoria en el circuito de Mónaco del corredor argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio.
«Quemado» a la japonesa
En diversas ciudades niponas hay centros de rehabilitación para tratar el fenómeno: varones, generalmente entre los 15 y los 30 años, que se encierran durante meses, años e incluso décadas, en sus cuartos, solos, sin hablar, salir y abocados a los videojuegos así como a leer cómics y libros. En japonés se les llaman hikikomori, vocablo que puede traducirse por «recluirse uno mismo». Se estima que hay más de un millón de kikikomori en un país cuya población ronda los 125.


