Pasaron cinco años. El mundo cambió y las organizaciones también. Pero «muchas heridas siguen abiertas». No porque no hayamos hecho cosas, sino porque no todo se resolvía con protocolos. Durante la pandemia, escribimos que el virus había acelerado procesos y revelado verdades incómodas.
Hoy, con algo más de perspectiva, podemos decir: también desacomodó certezas, desnudó fragilidades y nos obligó a repensar cómo queremos trabajar, liderar y vincularnos.
En Compass acompañamos a muchas organizaciones en ese tiempo. Escuchamos miedos, impulsamos conversaciones necesarias, ayudamos a reconstruir vínculos dañados. Lo que vimos entonces, y seguimos viendo ahora, es que el cambio no se reduce a adaptar normas. También implica revisar creencias, dinámicas y modos de operar.
La tormenta no terminó de golpe. Solo dejó de hacer ruido.
Hoy, muchas organizaciones siguen en modo supervivencia. Con equipos cansados, liderazgos desbordados y culturas que no han terminado de encontrar un nuevo equilibrio.
Por eso creemos que, cinco años después, sigue siendo fundamental abrir espacios donde poder procesar lo vivido y lo que estamos viviendo, así como transformar la experiencia en aprendizaje colectivo. No para volver atrás. Sino para hacer lugar a lo nuevo, con propósito y sentido.
Para seguir pensando
Te dejo algunos artículos que escribí en plena pandemia y que siguen teniendo algo que decir:
- La pandemia es una pregunta
- V.U.C.A. virus
- COVID, redes y desafíos
- Pandemia Times
- Ola a ola
- Marea baja
Crédito de la imagen destacada: Foto de Marcus Woodbridge en Unsplash
Descubre más desde Agustín Menéndez
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
