Autonomía, personas y equipos

En el mundo actual se avecina una ola de cambios que más temprano que tarde hará que nuestra forma de trabajar sea casi irreconocible, para los líderes/referentes/jefes, así como para los trabajadores de cualquier tipo de organización, sea esta privada o pública o con o sin fines de lucro. Para tener éxito, en la actualidad como en el futuro cercano, las organizaciones necesitan descubrir nuevas formas de organizarse, desempeñarse y ser lideradas, junto con nuevos enfoques para reclutar, seleccionar, desarrollar e involucrar a sus colaboradores.

Las empresas tal como las conocemos han estado cambiando fundamentalmente por más de 50 años y exponencialmente más rápido en los últimos 20. Factores como un entorno global cambiante, personas y organizaciones hiperconectadas y la desmasificación de productos, operaciones y funciones están incidiendo en la forma como operan las organizaciones.

Desatender la tremenda colisión que se deriva del cambio de época en que nos encontramos constituye un serio riesgo. Aunque muchas organizaciones dicen comprender el entorno moderno y dinámico, así como la necesidad de capacitar y formar a su gente para resolver problemas complejos a través de un pensamiento diverso y disruptivo (que desafía los procesos estándar), muy pocas organizaciones se embarcan en procesos de transformación.

Cada vez quedan menos dudas: la capacidad de cambio continuo se está convirtiendo en un requisito previo para el éxito (mantenerse a flote y prosperar) y si  bien no hay una receta única a seguir cuando se trata de transformación, sí es posible afirmar que el cambio fundamental es aquel que va desde dentro hacia afuera, en un bucle infinito de reflexión y acción, que comprende a las personas, los equipos y la organización toda.

En Compass, uno de los núcleos de nuestro negocio es trabajar junto a los clientes en la creación de equipos resilientes, ágiles y flexibles. A menudo, la construcción de esos equipos requiere una transformación organizacional completa, lo que demanda visión y valentía de parte de aquellos con quienes colaboramos. Nuestros clientes reconocen que estar listo para crear el futuro implica generalmente sacudir el presente y poner proa hacia un propósito compartido. Nuestro objetivo es ayudar a nuestros clientes a responder a los nuevos desafíos de manera eficiente mediante el desarrollo de nuevas estructuras organizativas, procesos de trabajo y cambio cultural. Las iniciativas de transformación en esta escala a menudo son amenazadoras, por lo que alentamos a nuestros clientes a prestar especial atención a las personas que integran sus organizaciones, proporcionándoles métodos para incluir sus voces dispares, alcanzar consensos y avanzar del modo más armonioso posible.

Estamos en la Era del Conocimiento, no obstante lo cual los viejos hábitos son huesos duros de roer. La mentalidad de tarea de la era industrial (unos piensan y otros ejecutan) y la estructura organizativa piramidal aún viven en los corazones de muchas organizaciones, sin importar las industrias o mercados específicos. Esta mentalidad constituye un obstáculo de gran relevancia para las organizaciones que están tratando de involucrar a una fuerza laboral diversa y centrada en la innovación que procura emplear su talento en un entorno dinámico y con un propósito determinado. Si hay una solución para ello ésta comienza con renunciar a la falsa seguridad de los viejos paradigmas para así habilitar el espacio para una fuerza laboral empoderada y colaborativa en la que cada individuo se sienta potente y consistente para desempeñar un papel dentro de un equipo armonizado.

A nivel organizacional es preciso que se priorice la integración y las relaciones sobre el mero cumplimiento de reglas y protocolos que pueden resultar inútiles cuando se está sobre el terreno operativo. El fuego simulado no es el fuego real. Las organizaciones que centran su operativa sobre su cliente, que son cliente-céntricas, habilitan y liberan el potencial de sus colaboradores, para que una vez en primera línea prioricen cómo servir mejor a aquellos a quienes atienden.

Una organización con el cuerpo y el alma en nuestro tiempo es aquella que ha logrado liberar el potencial de sus colaboradores, aquella que se comporta como un jardín fértil en el que florecen sus mejores plantas y/o flores. Mejorar la integración e impulsar una cultura basada en el aprendizaje (producto de la reflexión y acción permanentes) es el resultado de atender las relaciones entre las personas. Independientemente del producto que vendamos o el servicio que ofrezcamos al mercado, todas las organizaciones se mantienen y tienen éxito o fallan a manos de las personas. Esas personas necesitan fomentar relaciones significativas dentro y fuera de la organización para aprender, mejorar su talento y ampliar el acceso a la información y el conocimiento. Es hora, tal vez como nunca antes, de permitir y habilitar a los miembros de su fuerza de trabajo para que desplieguen su talento, inteligencia y creatividad en su organización.

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