En la vida y en las organizaciones necesitamos, al mismo tiempo, un lugar seguro donde arraigarnos (nido) y la posibilidad de desplegarnos hacia lo nuevo (alas). El equilibrio entre sostén y autonomía es lo que permite crecer sin perder identidad.
Clave: combinar raíces que cuidan con alas que impulsan.
Aplicación clínica: en lo personal, esta metáfora ayuda a reconocer cuándo necesitamos contención, descanso y pertenencia (el nido), y cuándo es tiempo de dar un salto, arriesgar y conquistar nuevos espacios (las alas).
Aplicación organizacional: en lo organizacional, un equipo sano es aquel que construye confianza y estructura (nido) y, al mismo tiempo, habilita autonomía, innovación y responsabilidad compartida (alas).
Entre raíces que sostienen y alas que impulsan se juega la posibilidad de crecer sin perder identidad. Esta metáfora nos invita a reconocer el equilibrio entre pertenencia y autonomía, sostén y libertad.