Grupos de Reflexión (y acción)

“Este mundo no es lo que era” es una frase que reúne un poco de queja, de frustración y también de resignación. Probablemente desde que el hombre y la mujer están sobre la tierra y han tenido consciencia del paso del tiempo, han experimentado momentos de nostalgia y añoranza por bienestares pretéritos.

Este tiempo que nos toca en suerte vivir seguramente no sea el mejor de todos. La cultura actual nos quiere hacer vivir en un presente continuo en el que la felicidad pasa por consumir o simplemente no acontece. De hecho la felicidad se ha convertido en una meta u objetivo en sí mismo, logrando convertir a muchos sujetos en seres que reclaman su derecho a alcanzarla. Algo así como: “quiero ser feliz y es mi derecho”. Como las perlas de un collar sin hilo que las una y enlace, los presentes continuos, sin reflexión y procesamiento, se agolpan y archivan en los discos duros de cada cual. La nuestra debe ser la época en que más informados estamos y menos comprendemos qué significan los acontecimientos.

De todas formas, visto en perspectiva, nuestro tiempo es infinitamente mejor al que vivieron nuestros ancestros. Basta con pensar en las guerras mundiales que sucedieron en el último siglo, así como revoluciones y conflictos a lo largo y ancho del mundo. Sin desconocer también las vidas que se cobraban las enfermedades antes que la medicina avanzara como lo hizo en las últimas décadas. Obvio que hoy hay innumerables desafíos que requieren atención y acción, tanto a nivel macro como comunitario y también micro.

Ahora bien, nuestro tiempo es éste y es una época de cambios como no acontecía desde hacía dos o tres siglos. Internet ha puesto en jaque e interpela muchas de las formas y modos en que se hacen las cosas. Lo que antes se podía barrer para debajo de la alfombra hoy se exalta en las redes sociales. Allí todos tenemos nuestra propia góndola, donde exhibirnos y/o exhibir lo que hacemos. Anteriormente, las relaciones asimétricas en las organizaciones (familias y empresas) descansaban casi en hechos naturales: las cosas se hacen así porque somos tus padres … hace lo que te digo porque yo soy el dueño de esta empresa.

Con sus matices y con expresiones que contenían ese mensaje principal acerca de quién era el que mandaba, tanto padres como otras figuras gobernantes (maestros, profesores, jefes) se paraban en el vértice de la pirámide organizacional y desde allí bajaban sus instrucciones que luego controlaban y supervisaban. Comando y control. Unos pensaban y otros ejecutaban. Poco adulto y mucho niño. Cerebro chico y cuerpo grande.

Si antes navegábamos en el lago del Parque Rodó hoy lo estamos haciendo en un río rápido y lleno de rocas y curvas, que nos desafía tanto a remar, en algunos momentos, como a conducir y remar al unísono, en otros.

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Una ola rompió y de ella solo va quedando espuma, al tiempo que otra se erige y asoma impresionante. Nuestro tiempo es el de la transición, de un mundo ordenado, estable y mayormente predecible a otro inquieto, volátil y cambiante. Es la transición de la calesita al rock & sambadel cajón de gimnasio al bosú, del bote de madera al gomón para ríos rápidos.

El asunto entonces es cómo hacer equilibrio y no caerse de ese gomón, bosú o rock & samba. Qué significa encontrar o construir una brújula interior que tanto nos permita mantenernos en pie como enlazarnos con nuestros semejantes para que en equipo (nos) brindemos equilibrio y no sólo estemos reaccionando a los cambios en el entorno.

Actualmente la metáfora para pensarnos es la red. Ese es el instrumento para ubicarnos y posicionarnos en el contexto. Necesitamos conectar y enlazar, para que haya chispa y espíritu de cambio, para encender la hoguera de la transformación sea cual sea el lugar y/o posición que ocupes. Sea esto adentro de una organización piramidal como fuera de ella. El primer click ha de nacer dentro de cada sujeto, para desde allí conectar con otros que estén sintonizando la misma melodía.

subeybajas-1.jpgEs tiempo de subeybajas, tiempo de equilibrar reflexión y acción, propósito y comportamientos.  Ideas sin acción es neurosis; acción sin reflexión un peligro. La mesa queda servida para comenzar a recorrer el camino de la transformación, personal y al mismo tiempo colectiva.

Te espero en alguna de estas instancias: